lunes 23 de junio de 2008

Prevencion

Si la artritis se diagnostica y se trata tempranamente, se puede prevenir el daño a la articulación. Se recomienda averiguar si hay antecedentes familiares de artritis y compartir esta información con el médico, incluso si la persona no tiene síntomas en las articulaciones.

La osteoartritis se puede desarrollar con mayor probabilidad si se abusa de las articulaciones (las lesionan muchas veces o las sobrecargan mientras están lesionadas). Se debe tener cuidado de no sobrecargar de trabajo a una articulación lesionada o adolorida e igualmente evitar los movimientos repetitivos.

El sobrepeso también incrementa el riesgo de desarrollar osteoartritis en las rodillas y posiblemente en las caderas y manos. Ver el artículo sobre índice de masa corporal para saber si el peso de una persona es saludable.

martes 22 de abril de 2008

Signos y Sìntomas de la Artritis Reumatoide Juvenil

Los primeros signos de la artritis pueden ser sutiles u obvios. Pueden incluir cojera o dolor en la muñeca, el dedo y/o la rodilla. Las articulaciones se pueden inflamar súbitamente y permanecer engrosadas. También puede haber rigidez de cuello, caderas u otras articulaciones. Las erupciones cutáneas pueden aparecer y desaparecer súbitamente, primero en un área del cuerpo y luego en otra. La fiebre alta, que suele alcanzar su pico máximo a última hora de la tarde y luego desaparecer súbitamente, es característica de la artritis reumatoide juvenil sistémica.

¿Cuàl es la cuasa de la artritis reumatoide juvenil?

¿Cuál es la causa de la artritis reumatoide juvenil?
La comunidad médica no sabe exactamente qué es lo que provoca la artritis reumatoide (también conocida como artritis idiopática) en los niños. Las investigaciones indican que se trata de una enfermedad autoinmunitaria. En las enfermedades autoinmunitarias, los glóbulos blancos pierden la capacidad de detectar la diferencia entre las células y tejidos corporales sanos, por un lado, y los invasores nocivos como las bacterias y los virus, por el otro. El sistema inmunitario, que se supone debería proteger al organismo de esos invasores nocivos, libera unas sustancias químicas que atacan a los tejidos sanos del propio organismo, provocando inflamación y dolor.
Para controlar eficazmente y minimizar los efectos de la artritis, es fundamental hacer un diagnóstico precoz y preciso. Hay varios tipos de artritis reumatoide juvenil. Si entiende los síntomas y las características de cada una de ellas podrá ayudar mejor a su hijo a llevar una vida activa y productiva

Artritis Reumatoide Juvenil

Su hijo puede empezar con un nudillo inflamado, una fiebre repentina o una erupción inexplicable. Pero, independientemente de los síntomas concretos que presente, oír la palabra “artritis” como diagnóstico de lo que le ocurre a su hijo puede ser algo inesperado y es normal que le genere confusión.
La artritis es una inflamación de las articulaciones que, aparte de cursar con hinchazón, lo hace con calor y dolor articular. Casi 300.000 niños en EE.UU. padecen algún tipo de artritis. La artritis puede ser de carácter agudo –con una duración de unas pocas semanas o meses, despareciendo luego definitivamente- o bien crónico, durando meses o años. En contadas ocasiones puede durar toda la vida.
La forma más frecuente de artritis juvenil es la artritis reumatoide juvenil. Afecta aproximadamente a 50.000 niños en EE.UU.

martes 29 de enero de 2008

Enfermedades y causas que pueden producir artritis

Existe otro término que se confunde con la artritis, que es la artrosis la que corresponde a un trastorno degenerativo de la artriculación. Existen numerosas enfermedades y síndromes que pueden producir artritis, entre ellos:
  1. Artritis por microcristales: la padecen los afectos de gota.
  2. Artritis neuropática: producida por lesiones del sistema nervioso.
  3. Artritis reumatoide y sus variantes: de origen multifactorial.
  4. Artritis infecciosa: de origen bacteriano, vírico, micótico o parasitario.
  5. Enfermedades sistémicas: como las de origen cutáneo (artritis psoriásica), digestivo (artritis asociada a enfermedad inflamatoria intestinal), neuropático (artritis neuropática)...
  6. Artritis reactiva: en respuesta a múltiples factores.
Las articulaciones tienen un nivel tan escaso de fricción que no se desgastan, salvo si se utilizan excesivamente o sufren lesiones. Es probable que la artrosis se inicie con una anormalidad de las células que sintetizan los componentes del cartílago, como colágeno (una proteína resistente y fibrosa del tejido conectivo) y proteoglicanos (sustancias que dan elasticidad al cartílago).

El cartílago puede crecer demasiado, pero finalmente se vuelve más delgado y se producen grietas en la superficie. Se forman cavidades diminutas que debilitan la médula del hueso, bajo el cartílago. Puede haber un crecimiento excesivo del hueso en los bordes de la articulación, produciendo tumefacciones (osteofitos) que pueden verse y sentirse al tacto. Estas tumefacciones pueden interferir el funcionamiento normal de la articulación y causar dolor.

Por último, la superficie lisa y regular del cartílago se vuelve áspera y agujereada, impidiendo que la articulación pueda moverse con facilidad. Se produce una alteración de la articulación por el deterioro de todos sus componentes, es decir, el hueso, la cápsula articular (tejidos que envuelven algunas articulaciones), la membrana sinovial (tejido que reviste la articulación), los tendones y el cartílago.

Tratamientos de la artritis


Existen cuatro líneas de tratamiento:

  1. Destinados a disminuir la sintomatología (antiiflamatorios y analgésicos). Acción rápida.
    1. AINES: Los más empleados en el tratamiento inicial de la AR por su importante acción antiinflamatoria: afectan la función de los linfocitos, monocitos y neutrófilos y sobre todo, disminuyen la producción de prostaglandinas.
    2. Corticoides: Se emplean con frecuencia dada su clara acción antiinflamatoria y la evidencia de que su uso a dosis bajas disminuye la aparición de erosiones. Su utilización en la AR debe reservarse para aquellos pacientes en los que los beneficios a corto plazo sean mayores que los riesgos de su empleo a largo plazo.
  2. De acción más lenta son los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad, inductores de remisión, de acción lenta, inmunosupresores y citotóxicos. Su uso es empírico, optándose por la terapia combinada de varios. Su efecto adverso principal es la aplasia medular (la medula desaparece).
    1. Compuestos de oro. Inhiben la capacidad fagocítica de los neutrófilos, inactivan parcialmente la cascada del complemento, bloquean las funciones de los linfocitos T y monocitos. No son de elección: están formados por azúcares unidos al oro mediante un grupo tiol (enlace covalente) y son de difícil eliminación (pueden tardar hasta año y medio en eliminarse completamente)
    2. Penicilamina. De uso restringido debido a su toxicidad.
    3. Antimaláricos. (Cloroquina y derivados). Quelantes metálicos. Inhiben la liberación de prostaglandinas y enzimas lisosomales, la proliferación linfocítica y la producción de inmunoglobulinas.
    4. Sulfasalazina. (AINE) Mecanismo de acción desconocido, aunque se cree que actúa a nivel de los linfocitos B principalmente.
    5. Metotrexato. Antimetabolito del ácido fólico. Actúa a nivel celular y su acción es inmunosupresora. Rápido y seguro.
    6. Azatiopirina. Es un análogo de las purinas que tiene acción inmunorreguladora (bloqueando la producción de linfocitos T y B) y antiinflamatoria (inhibiendo la división de células precursoras de monocitos, limitando la infiltración de estos a zonas inflamadas).
    7. Ciclofosfamida. Inhibe la replicación de ADN, disminuye la población de linfocitos B e interfiere en sus funciones, produciendo una disminución en la producción de inmunoglobulinas (Metotrexato, Azatiopirina y Ciclofosfamida son antitumorales útiles en esta patología debido a su actividad inmunosupresora. Presentan el efecto colateral de atacar a células que se reproducen mucho, como pueden ser las células de las mucosas, de ahí que provoquen irritación gástrica).
  3. Fármacos que atacan las causas biológicas, relacionadas con la producción de citoquinas, ya que existe una expresión exagerada de algunas de ellas (TNF-α, IL-1). Aunque tienen bastante éxito no son de 1ª elección (caros,.. ). Son altamente útiles el Etanercept y el Infliximab, que bloquean al TNF-α. Son útiles los compuestos que disminuyan la resorción ósea y que retengan calcio (hormona calcitonina) ya que hacen el hueso más fuerte previniendo la descalcificación (la artritis implica una pérdida de hueso y cartílago.)
  4. Ácido Hialurónico, presente en alta concentración en el líquido sinovial dándole espesor. Con la enfermedad se licúa perdiendo sus propiedades.